1192. TU KARMA POR UN DÍA
Berta Fernández Matesanz | Cancuesa

MAY_16:32
Eli, ¿puedes hablar?

ELI_16:45
Sí, ¿todo bien?

MAY_16:46
Bueno… Ayer dejé a Edu.

ELI_16:48
¿Y eso?

MAY_16:58
Antes de ayer por la noche vi por casualidad una notificación en su móvil y leí: «¿Nene, nos vemos mañana?» Me sorprendió que alguien le llamase así. No tenía el número guardado pero el perfil era de una chica.
Ayer por la mañana, mientras se duchaba, leí que habían quedado a las cinco en una cafetería que ambos conocemos bien. Él le decía: «Tengo muuuchas ganas de verte, gordi».

ELI_17:02
¿Qué dices?

MAY_17:03
Tía, en ese momento decidí tres cosas: que no volvería a mirar su teléfono, que ya no era mi pareja ‒ aunque él no lo supiese ‒ y que me convertiría en su karma por un día.
Mi objetivo estaba claro, pero tenía poco tiempo. Cogí el queso Cabrales, fui al dormitorio donde tenía colocada su ropa, unté el interior de sus zapatos con él y con unas tijeras descosí la costura central del trasero de su pantalón. Salió de la ducha, miró el móvil y me dijo que no vendría a dormir… Mientras se vestía abrí su mochila, rajé su túper de lentejas y golpeé su manzana con saña por todas partes…

ELI_17:08
¡Madre mía!

MAY_17:14
A las cuatro aparecí en la cafetería y me senté en la mesa preferida de Edu, que está junto a la ventana. Sabía que se sentarían allí y que él se acomodaría frente a la puerta.
Me pedí un café, escribí en varias servilletas unas notas a su «otra», las volví a colocar cuidadosamente una sobre otra en el servilletero, manché la mesa de café estratégicamente para que tomara la primera ‒ que destaparía el mensaje ‒ y me fui. Escribí: «No digas nada, soy su ex; también me llamaba gordi; le huelen mucho los pies; ¡suerte!».
Me fui con mi sonrisa.

ELI_17:20
¡Estoy flipandooo! ¿Y qué paso?

MAY_17:22
Esperé en una terraza cercana desde donde se veía la mesa en cuestión y todo sucedió tal y como había imaginado.
La «otra» fue sacando las servilletas una a una. Miraba a su alrededor pero no decía nada. Decidí irme. Antes de doblar la esquina miré atrás y vi como salían ambos. Ella se despidió agitada. Él se encogió de hombros, se sentó en un bordillo con cara de haber tenido un día de mierda, sacó el móvil del bolsillo y me escribió: «Al final ceno en casa, ¿haces lasaña para celebrarlo?».

ELI_17:26
¡Que huevos!

MAY_17:27
No le contesté, sus maletas ya estaban en la puerta.

ELI_10:28
¡Di que sí!

MAY_17:30
Hoy le escribí. Mira, te paso la captura:

«MAY_10:05
»La del timbre era yo. Te dejé en la puerta una caja con tus regalos de mierda…

»EDU_11:26
»¿Qué dices? ¡No estoy en casa! Mi vieja habrá flipado ¿Pusiste mi nombre?

»MAY_12:15
»No. Por lo menos alguien usará el «Satisfacer».

»EDU_12:16
»¡Callaaaa!».

MAY_ 17:34
También había una nota de amor, unos caramelos, una botella de vino blanco…

ELI_17:36
Jajaja… Vamos que su madre pensó que tenía un admirador.

MAY_17:38
Tal cual, según parece anda por casa flipada con el aparatito en el bolsillo de la bata y cara de enamorada…

ELI_17:45
Jajaja ¡Me meo! ¿Tomamos café mañana?

MAY_17:46
¡Hecho! ¡Te paso a buscar!