TU PRIMERA VISITA
Rafa Chinarro González | Void

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Vienes.

Llamas a la puerta con urgencia, como si tuvieras miedo o te faltara tiempo.

Me saludas, tan lejana que me deslizo sobre tu mirada con cuchillas en los pies.

Sonríes.

Sonrío.



En mi cabeza, me inclino sobre tu boca y te beso, dejando reposar mis labios en los tuyos como un cadáver en el silencio. Mi cuerpo no obedece, sigue petrificado, apoyado en la pared. Patinando.

Hablas.

Me dices que no te puedo besar.

Escucho. La boca cosida con hilos de angustia y deseo.

Te miro, casi un ruego, una súplica. Hago una pausa y el resto de tu conversación se desvanece en el aire, como un tirabuzón. Caigo de ese sueño y sigo resbalando, sobre el hielo.



Cuando te marchas arranco la cuchilla de mi pie izquierdo y me abro el brazo, desde la muñeca hasta el interior del codo.

Saludas con la mano, desde la puerta, a modo de despedida.

Me dejo caer, la espalda en la pared. Lamo las cuchillas de mis pies. Saben a ausencia, a espera, a imposible, a sueño, a mentira, a desesperación.

Saben a ti, siempre. Como mis lágrimas.