362. ÚLTIMAMENTE ME HA DADO POR SALIR A CORRER
ANTONIO MARTÍN GARCÍA | MARGARÁN

Últimamente me ha dado por salir a correr, qué bien se encuentra uno con esto del deporte, y no es que desconociera sus ventajas, en absoluto, ya mi hermano, hace muchos años, me lo recomendaba —te atrapa— decía, es una experiencia inenarrable. Aunque yo creo que no, que sí se pueden narrar las virtudes de este deporte, voy a intentarlo.

Al principio te cuesta, empiezas a correr y te cansas rápidamente y dices, es que soy un burro y quiero empezar por todo lo alto, y entonces, en lugar de correr quince segundos y andar un minuto, corres diez, que tampoco es cuestión de machacarse los primeros días, que le coges tirria.

Una vez que le coges el ritmo al tiempo, viene la respiración, acompasada a las zancadas, y al principio te parece como si te faltara el aire, como si no pudieras respirar, y te das cuenta que es mentira, que no lo parece, que verdaderamente no respiras, te falta el aire, tus pulmones se pueden colapsar, no te llega sangre al cerebro y, antes de caer exhausto, a los 7 segundos de empezar el trote, te vuelves a parar ¡que estoy empezando hombre!

Luego viene lo de la velocidad, no debe ser mucha al principio, y empiezas con el típico “trote cochinero” pero claro, enseguida tienes que cambiar el ritmo, tienes que bajarlo o no llegarás a los 8 segundos, qué jodíos estos cochinos, menudo trote rápido que llevan.

Pues bien, ya tienes el tiempo, la respiración y la velocidad, ya veremos de subir esos parámetros, allá por 2023, cuando estés seguro de tus marcas. Vamos a por más características de este bello deporte.

La música es primordial, yo llevo una “playlist de Spotify” pero, como no la controlo del todo, lo mismo me sale una canción de Estopa, que me revienta cuesta arriba, que me sale Pablo Alborán, y me tropiezo medio dormido, esto lo tengo que mejorar, está claro.

Otra ventaja de salir a correr, al menos en mi caso, es que es un deporte de solitarios, vas contigo mismo, pensando en tus cosas, si te da el riego como para pensar y correr/andar al mismo tiempo sin caerte y, sobre todo, que no hay nadie para ver cómo te paras, exhausto, después de matarte a correr a la velocidad del cochino más rápido de Extremadura durante sus buenos 20 segundos seguidos, con los mocos fuera, los ojos arrasados en lágrimas y jurando por tu vida que ni un día más.

Sin embargo, todo esfuerzo tiene su recompensa, llegas a casa, cansado pero feliz, o solamente cansado, pero llegas, y es una maravilla parar en casa, descansar, relajarte, pegarte una ducha, y morirte… y cuando te levantas después de morirte, notas tus articulaciones que están ahí, que accionan, los dolores las delatan.

Pero tengo una meta, y quien la sigue la consigue, no pararé hasta que lograr que no se doble la gomita de los calzoncillos, que me da una rabia…