UN AMOR ENTRE MIGAJAS
Elena María Hernández Martínez | Estrella

3/5 - (1 voto)

Bucaban restos de comida pero se encontraron entre los pliegues de un mantel y a punto de quemarse por estar tan cerca de los humeantes platos. Donde los embriagadores aromas danzan en el aire, entre mesas repletas de comensales satisfechos y cegados por luces que titilan como estrellas.



Con sus vibrantes antenas llenas de migas de pan, ella levantó la vista, con sorpresa y curiosidad. Él, intrépido aventurero, la miró fijamente con los ojos saltones, desorbitados, penetrantes y brillantes. Su voz zumbona, apenas un susurro en la cacofonía del restaurante, llegaba dulce a los oídos de Estrella:



—¡Hola! He viajado desde muy lejos para degustar el manjar más exquisito, ¿me acompañas?



—¡Vamos! Pensaba que querías competir por un trozo de queso y confeti de masa madre, dijo sonriendo e intrigada.



Juntos atravesaron el laberinto de sillas y la grasosa cocina, sorteando montañas de platos sucios, resbalando en la salsa de las bravísimas y evitando los pies apresurados de los camareros. Por fin llegaron a la despensa, donde se chocaron contra una deliciosa pink panther, una tarta elaborada con frambuesas naturales y chocolate de frambuesa Valhrona. Se sentían en el paraíso, empachándose del néctar almibarado.



En cuestión de segundos, Max se encontró atrapado y luchando por salir, su diminuto cuerpo cubierto por el dulce pero pegajoso líquido. Estrella le tendió la pata para liberarle de aquellas arenas chocolatosas. Palpitaban sus corazones ante una conexión emocional tan fuerte como las raíces del árbol que sostienen los hormigueros de sus colonias. Fue amor al instante, un acto de cuidado y protección que mantuvo a ambos unidos, comprometidos y leales para el resto de sus vidas. Max miró a Estrella y le susurró:



— «No importa qué suceda mañana ni dónde nos encontremos, siempre estaremos juntos, enfrentando el mundo, migaja a migaja».



Y así, en «La Mucca», acaeció el fortuito encuentro de Estrella y Max en un ambiente caótico, donde la vida y la muerte, la luz y la oscuridad se entrelazan en un baile misterioso. Así emprendieron juntos la búsqueda de la belleza y el significado en un mundo lleno de contrastes y contradicciones, sin miedo a la incertidumbre, saboreando cada bocado.