939. UN BRUSCO MOVIMIENTO
MIREIA ALJAMA HORTELANO | LA RUBI

Llevaba bastante tiempo encerrada en mi mundo, no acababa de superar mi rotura con mi ex.
Tan solo tenía 19 años, solo lo conocía a él, hablando en temas de amores. Nunca había besado a otro, y mucho menos, irme a la cama con otros hombres, así que…cuando él me dejó, acabé sintiéndome de lo mas sola.
Tardé como 6 meses en volver a salir de mi habitación, volver a arreglarme, maquillarme y sentirme viva de nuevo.
Fue en ese momento en el que conocí a Sergio, – aunque conocerlo no es del todo exacto- tan solo lo veía servir las bebidas en las mesas del bar donde trabajaba, el no sabia que yo existía, pero para mí, era como si lo conociese de toda la vida.
No encontraba el valor, ni el momento perfecto, para sentarme en una de aquellas sillas del bar, y comenzar entablando lo que sería una pequeña conversación. Tan solo me quedaba sentada en el banco de en frente, mirándolo pasear la bandeja por todos lados.
Era el día de mi cumpleaños, mi amiga Manoli, como siempre, me sacaba de casa, casi a empujones, para ir a tomar algo, con la gran suerte de que esta vez había elegido ese bar, que tan bien conocía por fuera, pero nunca por dentro, es decir, el bar en el que trabajaba Sergio.
Con unos nervios demasiado evidentes y una sonrisa demasiado marcada, me senté en una de las sillas, esperando que mi amor de sueños llegase hasta nosotras para traernos las bebidas.
_¿ Que van a tomar? -preguntó sonriente, mientras que yo intentaba controlar mi risa nerviosa.
_¡ yo quiero una fanta de naranja! -respondí casi tartamudeando.
Apenas escuché lo que pidió mi amiga, de lo nerviosa que estaba.
Ese chico, moreno, alto, de cuerpo esbelto y cuidado, de ojos grandes y marrones, con unas pestañas de escandalo, se acercaba de nuevo a nosotras con su bandeja en mano.
Entonces…hice un brusco movimiento y se me escaparon los vientos.
Fue ahí, donde comprendí, que si pensando en el me peo, cuando me toque, ME CAGO.