1426. UN MAL DÍA.
Alba Brandín Cachafeiro | MISCO

Marina no comenzó con buen pie aquel 23 de enero. Era un día lluvioso y frío, de esos que solo te hacen cuestionarte tu propia existencia .Pero, a regañadientes, se sonrió así misma en el espejo y comenzó su mañana. No sería sorpresa para nadie que una sonrisa no arreglaría el día pero eso es lo que había leído en Mr.Wonderful así que, con su sonrisa forzada, ojeras de mapache y el cuerpo encorvado como el Jorobado de Notre Dame salió a enfrentar el día.

Al salir, una señora con aspecto de haber salido de una tumba, miró a Marina y se asustó. Ese gesto no ayudó así que el ojo de Marina empezó con un tic nervioso por aquella falta de respeto, pero lo asumió y siguió para adelante.
Entró en un bar que no atraía a ningún cliente, pero ella tampoco atraía a nadie, así que, ese bar y Marina eran almas gemelas.

Se pidió lo de siempre: un café con leche. Un buen café siempre podía solucionar todo. El primer sorbo fue un camino directo hacia el infierno para su boca. Estaba muy caliente así que su reflejo fue soltar la taza rápidamente. Aquella taza debía estar hecha con papel de fumar porque se rompió tan pronto tocó la barra del bar. La camisa blanca de Marina acabó teniendo un estilo tie-dye de café y su boca parecía que había sido masacrada por cien avispas debido a la quemazón que le produjo aquel mísero sorbo.

El otro ojo comenzó también con un tic. No iba mejorando su aspecto: una sonrisa forzada, ojeras de mapache, el cuerpo encorvado como el Jorobado de Notre Dame y cada ojo con un tic nervioso.

Salió del bar con ese aspecto físico deplorable y decidió volverse para su casa y, que si tenía que pasarle algo más en aquel horrible día, que le pasase en su pequeña morada.

De camino a casa, Marina se chocó con una mujer que iba con su hijo pequeño el cual miró a Marina de arriba a abajo. El niño, después del análisis miró a su madre y le dijo:

– Mamá, ¿ qué le pasa a esta señora ? Creo que quiere una moneda.

La señora, el niño, la mujer dándole un euro a Marina diciéndole que se comprase un bocadillo fue, sin duda, la gota que colmó el vaso. ¿!Cómo señora con 23 años¡? ¿¡Cómo un euro para un bocadillo!? ¡SI UN BOCADILLO VALE MÍNIMO 1’50!

Como pegarle a un niño pequeño se podría considerar maltrato infantil, Marina decidió que la forma más madura de superar esa situación era dar las gracias y aportar un corte de mangas a la madre y al hijo.

Finalmente, Marina llegó a casa y se tumbó en la cama. Eran las doce de la mañana, pero para ella, eran las doce de la noche. Cerró los ojos y procedió a dormir hasta el día siguiente así, si algo malo le pasaba, por lo menos la pillaría durmiendo.