99. UN MAL DÍA
Olga Sebastiá Martínez | OLISEMA_RELATOS

Hay días en los que desearías no haberte levantado ¿os ha pasado alguna vez verdad? Pues hoy es uno de esos días. Al abrir los ojos parecía un día normal como cualquier otro. Apago el despertador, tres veces, como todos los días. Me levanto con medio ojo pegado, como todos los días, y de camino al baño le piso la cola al puto perro de mi novio, como todos los días. Hasta ahí todo normal. Pero la cosa se ha puesto fea cuando me he echo el café y no ha saltado la cafetera. Joder, ahí me he asustado. ¡Que mal rollo! Hay es cuando me he dado cuenta que hoy no iba a ser un día normal. Me pongo el café y… ¡ni una gota en la mesa tu!
Me relajo, respiró… ¡Y me atraganto! Uff, menos mal. Un poco de normalidad.
Pincho, que así se llama el jodido perro me mira raro. Gira la cabeza y gime con cara de » quién eres tú».
_¡Buuuuu!_ Siempre le he tenido manía a ese chucho.
Oigo el móvil sonar en el dormitorio y me levanto corriendo. Pero en la puerta paro en seco. ¡No me he dado con la esquina del armario! Aquí pasa algo raro. No llego a cogerlo claro. Pero veo que la llamada es de mi suegra, así que no se la devuelvo.
Me visto, me lavo los dientes y salgo de casa un poco acojonada. Ningún incidente en todas esas operaciones.
_ ¡Buenos días Raquel!
_ ¡Buenos días señor quiosquero!_ me llamo Lucía, pero para que le voy a quitar la ilusión al hombre.
Y llego a mi tienda. Si, tengo mi propia tienda de escobillas de váter… Y no quiero ni una risa. A ver si aquí nadie caga. Es un negocio seguro y para toda la vida. Las vendo de patito, con forma de cohete y hasta con la cara de Trump. No vendo una mierda, pero podrías comer dentro de mi inodoro.
Abro la persiana y … coño, se abre a la primera. El susto se apodera de mí. Entro.
Y aún no he llegado al mostrador cuando oigo la puerta detrás de mí. ¿ Un cliente?
_ Hello miss, i’m mr trump’s secretary…
_ ¡Ostia puta!
Si es que hoy no me tenía que haber levantado.