1123. UN PRÓSPERO NEGOCIO
Juan Coba Campano | De anima

El estallido de un conflicto bélico traía de cabeza a Jaime, cuyo padre, reputado armero de Morón de la Frontera, recibía encargos de todas las partes del mundo, y en pocas semanas debía abastecer dicha contienda con fusiles y cartuchos. Su progenitor, que era muy anciano, falleció antes de que pudiese completar el pedido, dejando tamaña responsabilidad al joven aprendiz. Sin embargo, y pese al duelo que una muerte conlleva, Javier no quería resignarse a perder el negocio de su vida, uno con el que pensaba retirarse. Así que, sin dudarlo, ocultó al cliente la muerte y concluyó el trato.
¡Qué sorpresa se llevaron los soldados al recibir las armas tan rápido!; y más aún cuando descubrieron que el joven no había heredado el «don» de su padre, puesto que los fusiles y la munición fallaban más que una escopeta de feria…… Gracias a la inexperiencia de Jaime, no hubo ninguna baja entre los beligerantes; noticia que corrió como la pólvora, ya que muchos de los soldados, de ambos bandos, eran hermanos, primos o tenían algún tipo de parentesco.
Ante semejante noticia, la tropa guardó silencio y solicitó que se volviese a encargar el material al mismo proveedor, vista la «excelente calidad» de la mercancía. El Alto Mando, cuya ineptitud tan solo era superada por su desgana, prefirió confiar en los soldados antes que comprobar el género,y así fue cómo aceptaron sin dudar la petición de los combatientes para realizar un nuevo pedido, aunque esta vez la cantidad sería el doble. Jaime, sorprendido, se empleó a fondo y aceptó el reto: si la primera entrega fue un desastre, la segunda……
Al igual que en la anterior ocasión, los soldados fueron los primeros que tuvieron acceso a las armas, comprobando, de tal forma, cómo «superaban con creces» a las anteriores. Acto seguido, la tropa volvió a felicitar a su mando por tan magnífica compra.
Y así fue cómo procedió el ejército durante el tiempo que duró la guerra —que no fue demasiado—, y que finalizó con la ruina de todos los países implicados en el conflicto; la muerte de cuatro soldados, todos de viejo; y un joven armero andaluz que, pese a haber facturado más de lo que esperaba, aún no entiende qué demonios fue lo que ocurrió……