Un simple SÍ
Pilar Castillón Adán | Pilar

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El viento jugueteaba con las páginas del libro que sostenía en sus manos mientras el sol se filtraba entre las ramas de los árboles. El olor de flores en flor, mezclado con el dulce aroma de la tierra húmeda que se respiraba en el parque la hacían sentir en primavera. Inmersa en su lectura, como si de su propia vida se tratase absorbía cada palabra y la historia iba cobrando vida en su mente.



Fue entonces cuando una frase resonó en su interior con una fuerza inesperada: «Los momentos más extraordinarios suelen comenzar con un simple ‘sí'». Siguió leyendo pero su cabeza no abandonaba esa frase que cada vez cogía más fuerza. Cerró el libro, levantó la vista y en su cabeza apareció él, el chico que había estado ocupando sus pensamientos desde hace semanas. Una sonrisa se dibujó en su rostro y un escalofrío recorrió su cuerpo, recordándole la sensación que le producía recibir un mensaje suyo.



Llevaban semanas hablando y no era la primera vez que él le proponía de quedar y ella se inventaba cualquier ridícula excusa para cancelar el plan. En el fondo quería verlo pero no soportaba la idea de que él se hubiese imaginado a alguien más perfecta y eso la aterraba porque no podía perderlo. No podía borrar de su vida a la única persona a la que se había mostrado tal y como es aunque fuese a través de una pantalla.



Su corazón latía con una mezcla de emoción y nerviosismo mientras tecleaba el mensaje en su teléfono. Finalmente había decidido aceptar aquella cita que llevaban tanto posponiendo. Con manos temblorosas, escribió:



“Sobre la cita del viernes, ¡Por supuesto que sí! Estoy desando verte”



La sonrisa que se le formó en el rostro parecía no tener fin. ¡Lo había logrado!



Llegó el viernes, la espera se le hizo más larga de lo esperado. Se vistió con su mejor atuendo primaveral y se dirigió al café con el corazón lleno de expectativas. Una chispa de esperanza iluminaba su ser, mientras imaginaba todas las posibilidades que podrían surgir de este encuentro. Aunque algunas dudas intentaban asomarse en su mente, una determinación más fuerte las mantenía a raya, recordándole que había llegado el momento de dejar atrás el miedo y abrirse a lo que el destino tenía preparado para ella.



LLegó y ahí estaba él esperándola con una sonrisa cálida y acogedora que la hizo sentir instantáneamente tranquila.



Durante la cita, conversaron sobre todo, desde sus pasatiempos favoritos hasta sus sueños más grandes. Descubrieron que tenían mucho en común y que la conexión que habían sentido desde el principio era real.



A medida que el sol se ponía y las luces del café se encendían, ella se dió cuenta de que esta primera cita era solo el comienzo de algo especial. Estaba emocionada por descubrir qué más les deparaba el futuro juntos, pero estaba segura de que había tomado la decisión correcta.