UN SUEÑO DE CITA
ANA MARIA MARTÍNEZ CAÑAVATE | aniyo

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Aquel día se convertiría en un sueño…. Pero, no era ni un cuento de hadas, ni estábamos en la Edad Media, en la época de Robin Hood, o de Romeo y Julieta, ni tampoco rondaban lo ochenta cuando cantaba Miguel Ríos. «A menudo me recuerdas a alguien, tu sonrisa la imagino sin miedo, invadido por la ausencia, me devora la impaciencia, me pregunto si algún día te veré…..».

Pero el teléfono sonó en el año 1992, el domingo 12 de abril, que era el domingo de Resurrección, el final de la Semana Santa, era un chico interesante, con una gran sonrisa en sus labios, era un arquero como Robin Hood, su fija se difuminaba entre los hilos del teléfono, su voz inquieta y nerviosa me proponía quedar aquella noche en una discoteca llamada Super Chuy`S.

Aquella noche, yo aparecía rodeada no de ningunas cortesanas de la Eda Meia, que me aislaran del resto de jóvenes que marchaban a bailar y tomar algo en la disco, sino que iba con mis 4 amigas, en un Seat Panda rojo, porque yo no era ninguna princesa con su corte.

Él no apareció en un corcel blanco, con arco o halcón, sino más bien en un Citroën, llamado C15, también iba con un amigo, que no provenían del pueblo de Nottingham o del boque de Sherwood, pero si que su amigo era una buena pieza, que años después en vez de robar a los ricos para dárselo a los pobres, robaba a su propia familia para beneficio propio.

Pero entre los destellos de las luces de la discoteca, una copa en las manos, bailamos un Santa Lucía de Miguel Ríos «….dame una cita, vamos al parque, entra en mi vida, sin anunciarte, abre las puertas, cierra los ojos, vamos a vernos poquito a poco …».y con su jersey blanco de cuello alto estaba guapo, de voz y aspecto interesante, después de conocernos un mes, viéndonos como amigos durante 4 ó 5 semanas, de interesante pasó a ser algo más, tal vez en mi imaginación tenía un aspecto caballeresco, no paraba de hablar de sus pájaros, como los halcones que tenía, con los que practicaba la cetrería; así me veía con un tocado medieval en forma de cono y con telas que caían, y a él con su traje verde de Robin Hood con su gorrito y su arco y flechas, ya estaba la noche adormeciendo mi entendimiento, y nos dejamos llevar, hasta quedar la noche como pareja, y así hasta hoy.

Cuando estuve bajo la influencia de aquellas horas de transformación en nuestras vidas, me vi entre mis manos el Robin Hood Príncipe de los Ladrones con Kevin Costner como protagonista, una vez que había caído en las redes de mi ya novio, me dejó la película en VHS.

Ese mundo medieval ha circulado en mi pasado y en mi presente, desde entonces, pero no puedo olvidar aquella primera cita dónde todo comenzó como un sueño fantástico que me transportó a otro lugar, a otra época.