1565. UN TRIÁNGULO IMPERFECTO
Tristany Naharro i Oriol | Cuervo rojo

Hermana, fue cuando Dios creó la luz. Dios creo al mundo. Dios creó al hombre. Dios creó el agua, el fuego, el viento y la tierra. Dios creó miles de cosas. Dios cogió árboles y al juntarlos creó bosques. Dios agrupó agua y creó ríos y mares. Dios civilizó al hombre con viviendas. Dios juntó botellas de alcohol vacías, comida mordida y algo podrida por el tiempo, papel de fumar, papel escrito y dibujado, colillas, fichas y cartas de póker. Dios juntó posters, basura y dardos. Dios juntó zapatillas, instrumentos con partituras y púas, calcetines, algunos sin pareja y ropa vieja. Dios juntó cables mordisqueados, cargadores de móvil y espolvoreó la mezcla con polvo, mucho polvo. Dios puso la mezcla en un cubo y cual Big Bang, tachan, mi habitación.
La mirada de mi madre pasó del inocente interés a la furia, su rostro sombrío y contraído era clara prueba de ello. Reconozco que hacia el final mi tono de voz había ido perdiendo intención y fuerza, lástima.
– Él me ha hecho así, quién soy yo para poner en duda la voluntad de… – balbuceé tembloroso.
Madre dio media vuelta y desapareció escaleras abajo. Esta vez me había salvado del zapatillazo, creo que por lo menos conseguí dejarla perpleja unos segundos, pero en el fondo los dos sabíamos que esta operación no quedaría libre de cobro.