Una carrera contra la muerte para toda la vida.
José Ignacio Tofé Ortego | Nacho Ortego

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Un impulso ciego, una carrera de veinte centímetros contra la muerte. Una multitud en la carrera, pero somos el mismo, o no. Es físicamente imposible pensar, hay que dejarse llevar por el impulso: avanzar, avanzar, avanzar. ¿Hacia dónde? Imposible saberlo. Un milímetro más, un centímetro más. A ciegas, siempre a ciegas, pero con una inteligencia que me guía, nos guía, nos dice adelante, adelante, adelante. No sé qué es adelante, no sabemos lo que es adelante, pero es el único camino posible. La mayoría van a morir, probablemente todos vamos a morir. Eso no es importante. La vida y la muerte separadas por un segundo, por un milímetro, hay una ínfima posibilidad de trascender, llegar a un lugar más allá de la muerte. ¿Qué es un lugar? ¿Qué es trascender? Avanzar, avanzar, avanzar, a ciegas, sin conocer qué es la oscuridad y sin posibilidad de ver. Vida desafiando a la muerte, muerte alimentándose de la vida, una décima de segundo más, un milímetro más. Avanzar, avanzar, avanzar.

Finalmente. ¿Qué es finalmente? Un contacto, un reconocimiento y, casi instantáneamente, una fusión. Esto es trascender, ¿qué es trascender? Ya no soy yo, nunca fui yo, siempre fui algo más grande.

El final del camino, ¿qué es el camino? Hemos llegado. He llegado. Un primer encuentro que nunca se podrá repetir, avanzo, me fusiono, sigo a la inteligencia que me guía. Pierdo mi cola, el núcleo se hincha, los pronúcleos se acercan. ¿Qué es un pronúcleo? Desaparece la membrana, se funden los núcleos. Veintitrés cromosomas se unen a otros veintitrés cromosomas. ¿Qué es un cromosoma? Cuarenta y seis cromosomas forman una cadena. Ha nacido un cigoto. Acaba de nacer algo único. El comienzo de un nuevo ser humano.

Nunca fui yo, ahora soy tú.