681. UNA HALLO PITTY INESPERADA, UN POLLOCK Y LA PELUCA DE EL REY LEÓN.
ALBA NEVADO NIETO | Alba Snow

Por todos es sabido y bien conocido, que los días de lluvia están hechos para el caos. Los autobuses y coches patinan ocasionando choques irreparables. Las señoras de avanzada edad acaparan los huecos cubiertos con sus enormes paraguas, haciendo que las pobres almas desprovistas de estos, se mojen de arriba a bajo y casi pierdan un ojo al intentar refugiarse. Los niños saltan y saltan de charco en charco provocando avalanchas de barro sobre los transeúntes. Y, mi parte favorita, los cuerpos van resbalando y cayendo al son de «Ay», «Joder» y «Ostia». ¡Qué maravilla!
Aquí es donde entra nuestra protagonista de hoy. Una muchacha de lo más normal, con una vida de lo más normal y muchas ganas de llegar pronto a la entrevista de trabajo. Con paso firme, unas botas de tacón blancas recién estrenadas, un alisado japonés y un tanga que corta la respiración, se dirige nuestra Magnolia hacia la parada de bus más cercana. Esquivando todos y cada uno de los charcos que hay en el suelo, evitando que cualquier niño pueda salpicarle y fastidiar el blanco impoluto de sus botas, zigzagueando entre las ancianas de paraguas inmensos que ralentizan el paso de cualquiera y controlando cada dos por tres el vuelo de su vestido. ¿Quién le mandaría ponerse ese vestido con el viento y la lluvia que hace? ¿Tiene ganas de tentar a la suerte y mostrar sus glúteos recién depiladitos? Sigamos…
Justo llegando a la parada y con una sonrisa tras haber superado la primera etapa de esta lluviosa gymkana, nuestra Magnolia no contó con una baldosa mal puesta. Nada más pisarla, un chorro de barro cubrió el blanco impoluto de sus botas, creando así un Pollock digno de admirar. Lluvia 1, Magnolia 0.
En su aburrido trayecto de bus, Magnolia sólo podía pensar en la mala suerte que había tenido y que seguro que no podría ir a peor. Pista: sí, sí fue a peor.
Nada más bajarse del bus y hacer el amago de abrir el paraguas, una fuerza ancestral china rompió las varillas de este y dejó a nuestra protagonista sin recursos ante la maldita lluvia. El alisado japonés empezó a convertirse en la caracterización del protagonista de «El rey león», favoreciendo muy poco la visibilidad y la elegancia. Lluvia 3, Magnolia 0.
Habiendo conseguido llegar a tiempo a la entrevista y llevando con toda la dignidad posible la estampa que presentaba, Magnolia entró en la oficina de su futura jefa con decisión y entusiasmo. El mismo entusiasmo que le hizo cerrar la puerta sin mirar y atraparse el volante del vestido. Al intentar tirar de él de manera graciosa y juguetona, consiguió romperlo y dejar al descubierto su fabuloso tanga de Hello Kitty comprado en algún mercadillo tiempo atrás.
«Esto no me lo había preparado, lo prometo» dijo Magnolia.
«Tranquila, siéntate. Por cierto, yo tengo uno igual pero en el mío pone Hallo Pitty» contestó la jefa.
«Será chino» replicó nuestra protagonista.
«Será» confirmó la jefa.
Lluvia 4, Magnolia 1.