178. UNA QUE ES APROXIMADAMENTE GUAPA
Sergio Fanjul Cuadro | Astrónomo

Siempre la veo cuando voy, se sienta en la mesa al fondo a la izquierda, en el restaurante, es una chica que es guapa al menos siguiendo los cánones que la sociedad posindustrial lleva manejando hace unas décadas, es guapa según las revistas y los anuncios, es guapa como se es guapa en Instagram, o al menos a mí me han hecho creer que esa chica es guapa.

La chica que es guapa a veces está sola, y a veces está con un chico que igual es su novio, y otras veces está con una amiga que susurra, y a veces con un nutrido grupo de amigos que monta mucho jaleo. Lo curioso del asunto es que la chica que es guapa nunca es igual: a veces tiene flequillo y a veces los ojos almendrados, a veces es rubia y a veces pelirroja, a veces habla en inglés y otras juega al ajedrez, hay días que es afrodescendiente y hay días en los que mide más de un metro ochenta. A veces me mira por casualidad, y su indiferencia, casi desprecio, es la misma, como si yo fuera también diferente cada tarde.

Es todo muy extraño, porque yo ya no sé si es que es una chica cuyo cuerpo cambia según sus coordenadas de posición sobre la superficie de la Tierra, como en aquel cortometraje, o es que esa mesa de la izquierda, al fondo, junto a la entrada de la cocina, tiene el poder de atraer a diferentes chicas que son guapas cada día de la semana.

Es más, hay días que la chica ni siquiera es guapa (al menos según los estereotipos que…), y hay días que ni siquiera es una chica sino un chico, o un hombre mayor, y lo más extraño de todo es que hay días en los que no hay nadie ahí sentado, hay días en los que la mesa del fondo a la izquierda, junto la entrada de la cocina, bajo la lámpara tenue, está vacía, y son días en los que yo me pongo triste y bebo mucha más cerveza de la debida y de la bebida. O quizás es que la chica es, a veces, invisible.