615. UNA TARDE EN ÉLITE LIGHT
CECILIA DENGRA ÁLVAREZ | CECI DENGRA

Tienes 14 años, son las 16:00 de la tarde del sábado y ya te atacan los nervios porque tus amigas te esperan a las 17:30 en la puerta de Élite, sesión light. Eventazo. La emoción te desborda.

Abres tu armario y evalúas las posibilidades. Ante todo, camiseta tamaño XXXXS del Toro, de El niño o de las Supernenas. La de Pachá no, que es la competencia. Después, los pantalones; de campana tamaño imperial ruso y naturalmente deshilachados tras haberlos arrastrado concienzudamente por el suelo. Sigue el cinturón argentino (el de pinchos es para algo más arriesgado). ¿Calzado?, hay que elegir entre las Puma Sparco, las alpargatas o las chinas. Es difícil, todas son preciosas.

Ahora, los accesorios. Imprescindible un collar de bolas, pero no de ridículas bolitas, sino de BOLAS más grandes que tu puño, capaces de ahogar a un pelícano. Si te parece poco adorno, puedes añadir el collar del elefante, un must de los hippies de Goya, tan exclusivo que sólo lo lleva todo el mundo.

A continuación vas al baño a atusarte cara y pelo. Para la cara, algo simple: un poco de pote cuatro tonos más oscuros que tu cara y marcando bien la mandíbula, que se note que el color del cuello corresponde a otra raza. Y para el pelo hay dos opciones: una coleta bien alta al lado, con goma cosida a un botón descomunal, o pelo suelto con flequillazo de lado, tapando bien la cara. Principesco.

Tu madre te deja en la puerta de Élite y encuentras a tus amigas. Sorpresa, todas visten como tú. Al entrar, lo primero es ir a la barra a pedir una copa de vainilla con granadina, o Coca-Cola con Blue Tropic para los más enloquecidos, y, ya provista, vas a la pista de baile a darlo todo con ECDL, las Pussycat Dolls o “Yo quiero salir”. Himnos de España.
Sólo hay una razón por la cual puedes no estar bailando, y es que has tenido la suerte de ligar con un niño pijo, que exhibe un polo más pequeño que el tuyo y que, algo corto de conversación, te lleva a la pared de la entrada para darte un buen morreo. El romanticismo de la escena crea nudos en la garganta.

A la salida de Élite tienes que ir con cuidado porque que están al acecho los grupitos de bakalas pidiendo euros sueltos y, claro, se ve a la legua que a ti te sobran los millones, porque luces un ostentoso collar de elefante de puro marfil.

En casa te acuestas y cierras los ojos esperando al lunes para comentar la jornada con tus amigas y hacer un concurso informal sobre cuántos se han liado con cada una.
Hoy es 2022 y no, no ha sido un sueño; la Estación de Chamartín aún alberga el templo de la primera adolescencia, la pasarela de la moda inverosímil, la colección de cócteles imaginativos y el escondite de los escarceos imposibles. No lo niegues, te he visto allí.