1469. UNA VIVIENDA CON VISTAS
José Luis Baños Vegas | Tormesiano

Cuando leí aquel extraño anuncio en el periódico, me dio una corazonada y presentí que se trataba de una ocasión única, irrepetible. Cierta agencia de viajes ofertaba unas magnificas vacaciones con todos los gastos pagados en un lejano y tranquilo lugar cuya ubicación no precisaba, y el único requisito que exigía, a la persona que se apuntase, era que se olvidara de las prisas por volver a su hogar durante una larga temporada.
Siendo sincero, he de admitir que no me costó mucho esfuerzo decidirme a aceptar la oferta, puesto que me habían despedido días atrás del anodino trabajo en el que llevaba algunos años y, para colmo, mi novia de toda la vida me había abandonado esa misma semana con la pobre excusa de que yo era un tipo aburrido al que no le gustaba viajar.
Lo que yo nunca hubiese imaginado era que la incipiente colonia marciana, a la que me han traído junto a otros cuantos ilusos más, tuviera estas magníficas vistas.