1258. UNOS GUIRIS UN POCO CABRONES.
Luis Bengoa Puente | Luis Bengoa

Ninguna historia que se aprecie, puede escapar de la influencia de un guiri borracho, o de varios, o de muchos…
Esta historia es 100% real, ocurre durante mis 19 años en Albufeira, y espero que cuando esté en mi lecho de muerte, y mis nietos me agarren la mano y se pregunten, cuál será el último recuerdo del abuelo, sea este.

Estamos de viaje de verano, somos un grupo de 8 amigos, repartidos en 2 apartamentos, tenemos 19 años y nos gusta pasarlo bien.
Estamos en un complejo, son como dos pequeños apartamentos dividiendo un edificio en dos plantas, bajos con acceso directo a las zonas comunes (jardines y piscina) y otro pisito encima.

El caso es que, serían las 4 de la mañana, cuando estamos entrando por la recepción, haciendo un poco de jaleo debido a la embriaguez, pero siempre con educación, ojo!.
A esto, compartíamos las zonas comunes con multitud de personas, pero sobre todo, gente joven extranjera… esto es importante, porque ya sabéis que los guiris no saben beber, no tienen límite, son como cerdos sin sentido de saciedad, tragar tragar tragar hasta que caen.

El caso es que, una vez que habíamos pasado la zona donde estaban los recepcionistas, 2 minutos después, escuchamos mucho jaleo, gente corriendo y gritando en un idioma lejano, pero ebrio 100%.
Escuchamos follón, pero pensamos que era algo normal, y a los 5 minutos, cuando ya no se escuchaba nada, viene uno de los recepcionistas a preguntarnos si habíamos sido nosotros, que habían entrado gritando, corriendo y tirando macetas por el camino. Obviamente nosotros no habíamos sido, pero quería saber si habíamos visto algo… a lo que escuchamos, venido del interior total del compañero portugués un «NOOOOOOOOOOO»… salimos fuera, y donde estaba la piscina rodeada de cientos de hamacas, mesitas y sombrillas, estaba sólo una piscina… cuánto más te acercabas, más desencajada tenía el compañero, quien miraba con asombro cómo todo estaba en la piscina, y decía en voz baja «todo pisina… todo pisina… todo pisina…».

De haber sido yo el dueño, vendo eso y que se lo coma otro…