VENTAJA EVOLUTIVA
Sonia Martínez Cámara | Miga

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Nora no daba crédito. Un ‘shifter’ le había devuelto el ‘like’. Eran tan escasos -y era tan raro encontrar a uno que no estuviera pillado- que cuando vio su foto en Finder ni siquiera consultó su perfil: ‘like’.

Los ‘shifters’ eran el resultado de la evolución: una inusual mutación en el cromosoma 7, causada originalmente por una zoonosis marina, había hecho que unos pocos habitantes de aquella aldea costera contrajeran una enfermedad desconocida hasta la fecha -‘pigmentitis metatrófica’- que provocaba que su físico cambiara. Hubo una alarma a nivel mundial, hasta que se descubrió que el hospedador del prion que causaba la mutación era ‘Octopus cyanea’, una especie de pulpo endémica de la región, y los científicos empezaron a comprender. Luego, lo que se originó como una enfermedad se convirtió en una clara ventaja. Aquella gente aprendió a modificar su apariencia a voluntad y la monogamia, tan desfasada, anticuada y aburrida, con ellos volvió a ser amor eterno e incondicional, pero con ese plus de aventura. Las posibilidades con aquella gente eran enormes.

Nora fantaseó durante todo el día con qué combinación le sorprendería su cita. Había también un punto de preocupación, por supuesto. Ella era bastante resultona, incluso podría clasificarse como exitosa, y además tenía una sonrisa que volvía loco a más de uno, eso se lo habían dicho en más de una ocasión. Pero lo de esta noche era competir en Champions.

Quedaron a cenar en un restaurante, grande pero con las mesas muy bien dispuestas de modo que ofrecían sensación de intimidad, con un decorado predominantemente vegetal que la trasladó a su pequeño pueblo natal. Lo había elegido él, sin duda el susodicho sí se había leído con detenimiento su perfil. Porque apareció modo Clark Kent, como un ratón de biblioteca que tan acostumbrada estaba a ver en su lugar de trabajo, pero en guapo. Azul, muy neutral. Sonrisa irresistible. En algún momento entre el postre y las nubes, el color de su piel se tornó cálido en una amalgama de amarillos, rojos y naranjas. Y su camisa, inexplicablemente pequeña de repente, hizo que momentáneamente ella también adquiriera aquel superpoder de cambio de color al rojo cuando su mente se marchó volando a un potencial futuro cercano.