1217. VERSIÓN ROMÁNTICA.
Valentín García Valledor | valen2

El Príncipe cazador se encontró con una estatua sedente en un claro del bosque. Sin poder evitarlo, él, que sufría el síndrome de Pigmalión, besó los fríos labios de tan hermosa y excitante figura pétrea. De repente, ante el súbito y sorpresivo despertar del cuerpo esculpido, antes que salir huyendo despavorido, prefirió guardar las formas. Lógicamente, la versión romántica que se conoce sobre este desencantamiento lo divulgó la ignorante y agradecida Bella Durmiente.