862. VIEJA VERDE
Patricia Fortes Nieto | Historias con sabor a GASOIL

En un futuro no muy lejano seré una vieja verde con un palillo apoyado en la comisura de la boca, y emitiré asquerosos ruidos aspirando fuerte cuando un macho callejero traspase las puertas de mi autobús.
La gula sexual me puede, así que me veo a mí misma como una mezcla de albañil salido y camionera…
Cuando voy conduciendo el urbano me siento imponente, atractiva y poderosa: soy una diosa del asfalto.
Así que si algún buenorro se me pone a tiro lo miro como si fuese un donuts con el chocolate derretido pidiendo a gritos ser lamido.
El urbano es un mar de placeres inalcanzables.
Entre los viajeros que entran, y los buenorros que veo por la calle, no me da el día para masticar imaginariamente tanto hombre.
Cuando me convierta en vieja verde abriré las puertas delanteras y gritaré con palillo en boca:

-¡¡¡MOREEEEEENO, ven que te viajo gratis!!!

Aderezando ese piropo con una risotada enseñando amígdalas.

El médico me recomendará tomar calcio, así que tendré que comerme muchos yogurines en la línea de la universidad. Cuando entren los jovenzuelos les diré coqueta con las gafas de la presbicia apoyadas en la nariz:

-A ver cómo metes esa tarjeta, cosita linda… Si no eres capaz, espera, que te la meto yo.

Llevaré clásicos como Manolo Escobar para cantar en los semáforos:

Mi Ivecoooo me lo robaron anoche mientras plegaba, ¿dónde estará mi Iveco, dónde estará mi Iveco?, lolailo-la…

Me imagino tirando la red a todo lo que se mueva para poder comer algo, sacando la cabeza por el ventanuco del bus y berreando:

-¡¡¡BUTAAAAAAANO, ven que te voy a enseñar lo que es la combustión!!!

Y otra vez chupando palillo…

-¡¡¡JARDINEEEERO, eso sí que es un capullo y no lo que estás plantando, cabronazo!!! -le gritaré al que pone las flores en la plaza mientras le lanzo miradas guarras a su paquete de semillas.

Para el panadero gordito que descarga todas las mañanas la furgo bajando la Gran Vía tengo varias para echarle:

-¡¡¡Bollito preñado, ven que te relleno de leche merengada!!!

-¡¡¡Ay, manga pastelera, que te como todo el muffin!!!

-¡¡¡Panecilloooooo, dame calor en la masa madre!!!

-¡Carallo cómo corre la galletita!, ¿tiene miedo a que le hinque los molares en las lorzas…?

Solicitaré la línea que va al nuevo hospital a pasar lista a los obreros. Me voy a poner bizca contemplando cuerpos con fundas azules y sucias atadas a la cintura, con esos torsos morenos sudados y peludos a la vista de quien bien mira; y haciendo trompos con el bus en la rotonda llena de gravilla les gritaré mientras mueven cemento:

-¡¡¡Cacho carneeeeee, ven que te encofro!!! Vais a sudar pico y pala……

Encofra- encóframe- enco…
encofra- encóframe el corazón

Los policías. ¡Cuántas veces le he pedido a San Cristóbal protagonizar un control rutinario con siete policías cachas con sendas metralletas esposándome en el furgón del amor!

A estos, y a los bomberos, los dejo en mi mente de vieja verde para seguir sudando cuando me lo pida el cuerpo.