359. VÍSCERAS DE PATO
BORJA CRUZ RAMÍREZ | ROBERTO MAPACHE

Todo fue muy rápido.
–Hola que tal he visto que juegas a rugby –sabía que esa foto me cosecharía algún éxito. Gracias a dios, ella llevaba la iniciativa, en materia de flirteo me considero un sujeto pasivo. –Yo también jugué un tiempo en el Olímpico, ¿no has visto mis fotos del perfil? –“¿pero quién es usted señora? Ni si quiera recordaba haberte dado un like”. Soy un neanderthal de los smartphones, me sacas del Windows XP y ando más perdido que un pedo en un jacuzzi. –¿Te parece que quedemos a tomar algo? Me encanta la comida tailandesa.
–A mí también –“no te jode”.
–Conozco un restaurante muy bueno por la zona del Bernabéu.
Yo también lo conocía, y no era precisamente barato. Mi cartera estaba mas tensa que cagando sin pestillo. “Agarra el timón, cambia de rumbo, estás aterrado, pero eres un tío con recursos, con pocos, vale”. Recordé un restaurante balinés asequible, con cierto encanto, cerca de plaza de España.
Antes de conocer a mi ex, en mi época de esplendor sexual, tenía un sistema barato, sencillo y funcional para conquistar a una dama: librería de segunda mano, edición de Siddhartha de Hermann Hesse de no más de tres euros, paseo por el centro, cena en restaurante oriental baratillo y, si andaba boyante, cóctel en el Jardín Secreto. Antaño funcionó, por qué no intentarlo.

–Mejor déjame sorprenderte, te llevo a un sitio que conozco por el centro.
–Ok, recógeme a las 8:30.

Tenía una cita, volvía a estar en el rollo. “Estoy hecho un puto”.
–Padre, necesito tu coche y cincuenta pavos que he triunfao.
Nos seguimos viendo, teníamos en común una reciente ruptura y haber ganado la custodia de nuestros perros. Ella practicaba todos los deportes que se pueden realizar con un perro: discodog, traildog, yogadog. Me pide que la acompañe a una boda pija, me quiere comprar un traje. Yo soy más de barrio que las farolas. El chandal es mi credo. Nos acostamos. Cuando me la chupa me da lametones en la puntilla, me va desgastar el frenillo. Estaba avisado, igual si era bollera y piensa que es como un clítoris, algo más grande, tampoco mucho, no me voy a tirar el pisto. Creo que me quiere convertir en alguien que no soy. Me habla de la importancia de la dieta en los perros, los beneficios de retirarle el pienso, darle carne cruda y vísceras. Yo soy mas de Chococrispis.
Una tarde repartiendo las vísceras de pato, su perra, mixto bóxer con belcebú, tiene un volunto y se engancha al cuello de mi perra, Sombra, pastora alemana, que se defiende, la engancha por la nuca. Yo, sin miedo, intervengo, las separo. Su perra chorrea sangre, la mía se retira, la suya aprovecha y me engancha el pellejo del dorso de la mano.
–Estoy bien –me hago el duro. Qué dolor más insoportable. Veo chispitas blancas, me mareo.
–¡Necesitas puntos!
–¡Qué va! Esto lo arreglo yo con papel higiénico.

Creo que me estoy agobiando.