1321. VOLANDO VENGO.
ALBERTO VÁZQUEZ GAITÁN | GUAU

UN PROFUNDO SUEÑO DERRUMBÓ A LOS MÚSICOS SOBRE LOS MULLIDOS ASIENTOS DEL VAGÓN DE TREN DONDE VIAJABAN, HABIENDO ABANDONADO LA CIUDAD DE FEZ APENAS UNA HORA ANTES. UNA ILUSTRE INSTITUCIÓN ESPAÑOLA ESPERABA CON ANSIAS LA LLEGADA DEL GRUPO DESDE HACÍA DÍAS.
ALBER HABLABA CON RICARDO, MIENTRAS JORGE AFINABA LAS CUERDAS DE SU VIOLÍN. LOS RONQUIDOS DE JAVIER Y DE RAFA, CONTRASTABAN CON EL SILENCIOSO SUEÑO DE VÍCTOR Y DE EDU, ACERCÁNDOSE POCO A POCO A SU DESTINO.
TRAS UN RONQUIDO PROFUNDO QUE HIZO CREER AL REVISOR QUE EL TREN DESCARRILABA, JAVIER DESPERTÓ DE SUS MÁS PROFUNDOS ENSUEÑOS, CONTEMPLANDO A TRAVÉS DE LA VENTANILLA QUE AUN QUEDABA UN TRECHO PARA LLEGAR A LA CAPITAL DE MARRUECOS.

– ¿CÓMO VAN LOS VIOLINES CHICOS? -PREGUNTÓ JAVIER A JORGE Y A ALBER.
– VA BIEN, AHÍ LO ESTÁ AFINANDO UN POCO RICARDO -CONTESTÓ ALBER CONTEMPLANDO QUE JAVIER COJEABA UN POCO-. ¿TE DUELE EL PIE, AMIGO?
– TENGO UNA «SEBAURA» COMO LA TAPADERA DE UNA TINAJA -CONTESTÓ JAVIER HACIENDO REÍR A ALBER ANTE TAN HIPERBÓLICA OCURRENCIA.

VARIAS MUJERES, CUBIERTAS SUS CABEZAS CON VELOS, CONTEMPLABAN A AQUELLOS MÚSICOS CON MIRADAS CURIOSAS, CUANDO QUEDABAN POCOS KILÓMETROS PARA QUE EL TREN LLEGASE A LA ESTACIÓN DE RABAT .

– CHICOS, VAMOS PREPARANDO LOS INSTRUMENTOS, QUE YA MISMO BAJAMOS -ANUNCIÓ RAFA.

Y CON PREMURA, LOS MÚSICOS FUERON BAJANDO SUS INSTRUMENTOS DE LOS PORTAEQUIPAJES SOBRE SUS ASIENTOS, ASÍ COMO SUS MALETAS. POR LA MEGAFONÍA, SE ANUNCIABA QUE EN BREVES MINUTOS LLEGARÍA EL TREN A SU PRÓXIMA PARADA, LA ESTACIÓN DE RABAT.
EL TREN FRENÓ SU MARCHA, HACIENDO SU ENTRADA CON LENTITUD EN AQUEL EDIFICIO VETUSTO, DONDE NO POCOS VIAJEROS ESPERABAN SU LLEGADA. EL SONIDO DEL FRENO DETUVO EN SECO LA LOCOMOTORA, ABRIENDO LAS PUERTAS DE LOS VAGONES.

– VÁMONOS, CHICOS -DIJO JAVIER.

UNO A UNO, LOS MÚSICOS FUERON BAJANDO EN FILA DE AQUEL VAGÓN, CONTEMPLADOS POR LAS MUJERES QUE LOS HABÍAN COMPAÑADO. ALBER IBA EL ÚLTIMO, CARGADO CON SU VIOLÍN TRAS DE RICARDO, QUE CARGABA CON SU MOCHILA.

– HE OLVIDADO MI VIOLÍN -DIJO RICARDO-. PENSABA QUE LO HABÍA METIDO EN LA FUNDA DEL CONTRABAJO, VUELVO A POR ÉL.
– TOMA EL MÍO -DIJO ALBER-. YO VUELVO POR EL TUYO.
– ¡CHICOS! -GRITABA JORGE-. ¡DAOS PRISA, QUE EL TREN SE VA!

Y ALBER, VOLVIENDO SOBRE SUS PASOS, HALLÓ EL VIOLÍN DE RICARDO, CUANDO A LO LEJOS ESCUCHÓ EL PITIDO DEL JEFE DE ESTACIÓN QUE PUSO EL TREN EN MARCHA. SUS COMPAÑEROS GRITABAN AL OTRO LADO DE LA VENTANILLA.
SIN PENSARLO, CORRIÓ HACIA LA SALIDA ABRIENDO LA PUERTA DEL VAGÓN, CONTEMPLANDO COMO EL TREN GANABA LENTAMENTE VELOCIDAD, SIN ATREVERSE A SALTAR HACIA EL ANDÉN DE LA ESTACIÓN.
RAFA, RAUDO Y VELOZ, TIRÓ CON FUERZA DEL BRAZO DE SU COMPAÑERO ALBER, QUE VOLÓ VARIOS METROS ANTES DE BESAR EL SUELO DEL ANDÉN DE LA ESTACIÓN, ESCUCHANDO EL CORO DE CARCAJADAS QUE VARIOS MARROQUÍES EMITÍAN ANTE TAN CÓMICA ESCENA.
Y ASÍ, EL JOVEN ALBER, VOLANDO ENTRÓ EN LA HERMOSA CAPITAL DE MARRUECOS LLAMADA RABAT.