Vuelta a empezar
Malena Ariza | Malena Ariza

Votar

Andaron tanto que Violeta dejó de sentir los pies. Igual fue por el suave pero helado impacto del agua de la orilla. Igual fue porque dejó de sentir todo su cuerpo, porque solo podía pensar en el de él. En cómo el sol se colaba por el horizonte,empezando a asomarse entre las casas en primera línea de playa y formaba un contraluz perfecto con la sombra de Manu. empezaba a haber la suficiente luz como para que no pudiera mirar directamente, y le servía como una excusa perfecta para tener que hablar mirando al frente, en vez de enfrentarse a los verdes ojos que tenía al lado. La conversación fluía tanto que ya no se acordaba de dónde había empezado.

Violeta volvió a sentir los pies, las manos y todo el cuerpo. El sol ahora estaba más alto y podía sentir su piel quemarse y sus poros empezar a sudar. Ahora Manu ya no hablaba tanto, —Será por el calor— se obligó a pensar. No era desagradable aquel paseo, ni la conversación tampoco, pero les acompañaba una incomodidad incierta, que ella intentaba ignorar. No le era difícil, porque el constante movimiento de las olas congeladas hacia sus pies le recordaban cómo hacía un rato todo funcionaba. El mismo sitio, el mismo agua, entonces ¿qué está cambiando?

La temperatura disminuyó. —Por fin—. La conversación aumentó y volvió a dejar de sentir su pies, por el frío del mar. Miró a Manu, el sol estaba en el lado opuesto, y ahora le iluminaba a él, completamente, directo a la cara. Ya no estaba a contraluz y pudo observar sus facciones. Detuvo sus pensamientos y se paró a mirarle. Los ojos verdes en realidad no lo eran tanto con esta luz,¿ y aquél hoyuelo que había visto? ya no le parecía tan atractivo. A la luz del sol no era más que otra persona, pero el paseo seguía siendo agradable. Continuaron. A esas alturas el sol se había puesto del todo. El frío ya no era aliviante si no molesto. Doloroso. La oscuridad no era como la del principio, la esperanza de que escondiera algo maravilloso se había esfumado. Ya había visto todo. Con la luz también se fueron los temas de conversación. Se separaron, y nunca volvieron a verse. Vuelta a empezar.