43. Y DE PRONTO, DESCUBRÍ EL GOLF
Carlos Ramón Fernández Gómez | REDNU

Junto con ver a alguien tratando de explicar con palabras en inglés por qué su “curro” es interesante, cuidar de una señora mayor quejica con la que no comparta ningún lazo emocional y aguantar una colonoscopia sin anestesia… Jugar al Golf es una de esas “cositas” que pretendía evitar a toda costa en mi vida y a lo largo de ella.

PERO un día, un amigo que estaba pasando una mala época (Ya sabes, cadenas potentes para no poder usar el “no”) me llamó y me dijo: “Tengo ganas de probar el GOLF ¿Me acompañas?”

No. Claro que no. Esa es la respuesta que me viene a la cabeza. No quiero jugar al golf.
¿qué sentido tiene ese deporte? Es más ¿Por qué alguien llama a eso DEPORTE?
Te aseguro que se suda más y sube más la adrenalina la batalla de supermercado para evitar que se te cuelen las señoras de mi barrio que en esa pista de… ¿Por qué no decirlo? “Campamento de verano para pijos”.
No quiero extenderme con la ropa del golf pero no solo es cara, sino que en cuanto te la pones, te conviertes en objetivo numero uno para los atracadores.
¿Quizá por eso sea deporte el Golf? ¿Por qué hay que correr para huir?

“Si”. Eso fue lo que contesté. Es mi amigo, le quiero, pasa un mal momento y además tengo poca personalidad. Así que agarré fuerte el palo, las bolas y salí en busca de agujeros (Cuidado con vuestras mentes sucias… Que os veo)

Antes de ir leí un libro sobre golf. Recuerdo cuál fue exactamente mi pensamiento: “¿Por qué tendrá más de una hoja?”.
¿No se reduce todo a: hay que meter esa bola en ese agujero. No le des demasiado fuerte, ¡no seas bestia!…?.
Pensé que explicaría la técnica en tres hojas y el resto se podría resumir en una especie de “Nana para adultos” una sucesión de anécdotas y vivencias personales colocadas una tras otra como fichas de dominó para poder venderla llamándolo “Libro”, pero con la misma estabilidad que un gobierno de coalición… Pero ¡Para nada!.

Tras esas hojas, se sucedieron las técnicas y posteriormente vivencias en las que yo, personalmente, he descubierto que EL GOLF se distancia de ese velo bostezable, y explota en un abanico de emociones inesperadas de tensión, adrenalina y acciones heroicas. Así entendí que Tiger Woods, sin duda una estrella del rock, cambiara el “solo de guitarra” por un “swing a 8 pares”.

Me he metido tan profundo en el mundo de “EL GOLF” que si algún día encuentro un libro titulado “LA COLONOSCOPIA” no lo pienso leer.
Lo digo con la mano en el pecho, enfundada en un guante traspirable blanco.

Así que, si queréis probar el GOLF ¡Cuidado!. Porque si ha hecho esto conmigo, no sé que podrá hacer con alguien para el que ya de por si “salir al campo” producía excitación.