1541. Y POR ESO TE LLAMAS ASÍ, HIJO.
Pol Andreu Sansano | Pol Andreu Sansano

Desde que la ginecóloga dijo las palabras » bolsa escrotal» durante la ecografía rutinaria de los 4 meses, empezó el infierno. Si hubieras sido niña, teníamos mil nombres que nos gustaban. Nora, Amelia, Marceline… Pero de niño, no teníamos ni uno que no sentara guerra entre nosotros. Yo quería llamarte Máximo por «Luces de bohemia» y para que fuese un recordatorio de que siempre dieses lo «máximo» de ti. Y también para llamarte cariñosamente Max. Claro que tu madre se negó en banda porque sabía que en realidad era por las películas de Mad Max (me pilló de lleno) y como vivíamos en Andalucía, tus amigos se iban a comer la X y te dirían «¡MÁ!». Su obsesión por la castellanización fonética me ponía enfermo y ya comenzaba ahí nuestra gresca. Encima sus propuestas no ayudaban. Eran del tipo «Gael», «Enzo», «Romeo»… Nombres ridículos que se había sacado de una lista de hijos de famosos y futbolistas.

La cosa se iba calentando mes a mes y tú estabas a punto de nacer. Un día, tu madre organizó a mis espaldas un conclave de urgencia en casa para ponerte definitivamente un nombre. Y ojo, solo llamó a personas de su bando. Me encontré allí a su madre… O sea, a la abuela; a tu tía que es su hermana y que apareció con un guiri con el que llevaba solo 2 meses y a su mejor amiga, Rosa.

La cuestión es que la abuela solo proponía nombre de familiares muertos como Otilio, Hermenegildo, Ambrosio… El top billboard de cualquier geriátrico. Tu tía solo sugería nombres griegos, que es la única vez que ha usado para algo su carrera de filología. La Rosa, que estaba haciendo unos cursos muy raros de chacras, decía que lo importante era provocar el parto antes del 21 de ese mes porque si no ibas a salir géminis y que eso iba a ser una catástrofe. Y el guiri que podía ser mi única ayuda para que saliese Max, no decía ni pío.

A las 3:30 la cosa acabó a grito pelado entre tu madre y yo. Histéricos y a todo pulmón.
-¡SE VA A LLAMAR MÁXIMO POR MIS COJONES!
-¡SE VA A LLAMAR GAEL POR MI COÑO QUE LO LLEVA AGUANTANDO 9 MESES!
-¡MÁXIMO!
-¡GAEL!
No me di cuenta de cuando tu madre rompió aguas. Estaba muy ocupado intentando que no me ahorcara con sus manos. Ni de cuando la abuela se resbaló con el liquido amniótico y se abrió la cabeza. Ni cuando la policía echó la puerta abajo. Como tu madre y Rosa estaba atendiendo a la abuela, el guiri fue quien les atendió.
-His future son has no name!
-Espere! ¿Qué su hijo qué?
-Has no name! NO NAME!
-Noneim…- Respondió de repente la abuela desde el suelo-Ese me gusta…-
Entonces tu madre me soltó del cuello y empezó a reírse como hacía años que no la veía así. Estaba preciosa.
-Bueno, mejor que Gael si que es- dije. Y nos fuimos al hospital.