Y SUCEDIÓ
BEATRIZ GONZALEZ FRIAS | B.G.FRIAS

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Entonces ocurrió, escuché el sonido del móvil. Tina, mi perrita, me miró, ambas estábamos esperando aquello desde hacía mucho tiempo.

—¿Lo vemos? —la pregunté.

Tina respondió ladeando su cabecita y levantando con rapidez una de sus orejas.

—¡Muy bien, vamos a ello!

Me senté en el sofá y de un brinco Tina se tumbó a mi lado. Abrí la aplicación: “Primeras citas”; ahí estaba la notificación, cliqué en el enlace, leí en voz alta:

“Hola, soy Casper, soy noble, bueno y muy fiel a los míos. Estoy interesado en tener una cita para conocer a alguien especial. Creo que tú eres la elegida, si deseas conocerme hoy estaré en el parque de la calle Esquina 120, por lo que ponías en tu perfil te gusta pasear por allí, a mí también. Te mando mi foto para que me reconozcas”. Enseñé la imagen a Tina.

—¿Qué te parece? Es guapo. ¿Te gusta?

—¡Guau!

— ¿Le decimos que sí? —volví a consultar a Tina.

La perrita me observaba, moviendo su rabillo mientras la hablaba.

—Entonces…¿vamos a la cita?

—¡Guau! —ladró.

Clavé mis pupilas en la pantalla del móvil y empecé a escribir: “Allí estaré”.

Tina y yo salimos con rapidez dirección al parque. Estaba nerviosa observando a las personas que había a mi alrededor. Tina empezó a correr dirección hacia el parque de perros, la seguí, y sucedió, un perrito y ella empezaron a jugar. Su amo se acercaba corriendo, al igual que yo. ¿No podía ser?, pensé. Miré a su dueño.

—¿Casper? —pregunté.

—Sí, ese es su nombre — el joven me sonrió —¿Tina? —preguntó señalando a mi perrita.

—Sí. ¡Por fin se han conocido!

—Creo que se han gustado —apuntó el joven.

—Sí, yo también lo pienso.

Aquella primera cita de perros tuvo éxito, y Tina y Casper se hicieron muy amigos.