209. Y UN JAMÖN
Andres Serrano | Náufragoenlaluna

En algún lugar perdido de la Suecia profunda.
Hoy ha entrado un jamón en el bar donde trabajo. No es que haya entrado como un cliente.
– Hola, soy el señor jamón, ¿me pone unas aceitunillas?
Me refiero a que ha entrado en su caja. Lo raro de esta situación, es que esto está muy lejos de la “zona de confort” (frase de moda) de los jamones, y ver aquí un jamón es todo un acontecimiento.
Cuando yo era chico pensaba que todos los chinos eran expertos en artes marciales, pues bien, creo que aquí piensan algo parecido de los españoles. Si has nacido en España, eres experto cortando jamón, tocando la guitarra, sabes torear y eres palmero profesional. Pero aun teniendo semejantes dotes, venimos a este país a dedicamos a cosas menos artísticas, como ser friegaplatos o camareros.
De los que estamos aquí, nadie ha cortado un jamón en su vida, me atrevería a decir, que algunos ni lo han visto, pero ya que el jefe ha comprado este marrón sin preguntar antes, y que cuenta con nuestros conocimientos intrínsecos sobre el corte de jamón, hemos tenido que improvisar.
Según Youtube, el primer paso es tener un buen cuchillo. Ya empezamos mal. El cuchillo del que disponemos, es el mismo que John Rambo utilizó en su primera película “Acorralado”.
El segundo paso, es saber de qué lado poner la pata. Que yo como español “ya lo sé”, pero quiero ver si el del video sabe.
Existen dos maneras, pezuña para arriba o pezuña para abajo. Después, tenemos la opción del que dice ser cocinero del bar, cortarla con la pata hacia un lado, porque según él, el corte será “más limpio” y las lonchas serán más grandes. Del tamaño de un folio A4 ha dado entender por los movimientos que realizaba con las manos. Es que es polaco y no lo entiendo muy bien.
El caballero de Youtube, dice que si no se va a consumir todo el jamón en un día, cosa que dudo, es mejor abrirlo con la pezuña hacia abajo, porque es la zona con menos carne, la más curada y la que se secará antes.
He empezado a cortar por esa zona, y si esta es la parte más curada, el otro lado es posible que aún esté vivo.
El jefe está convencido de que el problema es el cuchillo, no que esté crudo, y que deberíamos de intentar cortarlo con el del pan.
Sonido de orejas cayendo al suelo en 3, 2, 1 ¡Ya!
El cocinero que lo corte de lado para sacar lonchas de la misma longitud de una toalla de bidet, y el otro, que utilicemos un cuchillo de sierra.
Cuando pasa algo así, me voy al servicio a mirarme al espejo y repetirme:
– ¿Qué estás haciendo con tu vida?
Al volver, habían conseguido cortar un entrecot de jamón del mismo grosor que dedo gordo de un gorila adulto. Si cada loncha es igual, ya mismo habrá que darle la vuelta el jamón.